Enfermedad celiaca y salud bucodental: prevenir antes que curar

Como sabemos, el cuerpo es un todo y lo que ocurre en el intestino puede tener impacto sobre otras zonas, o viceversa. Esto ocurre con la cavidad oral y la celiaquía, siendo la primera una pieza clave para el diagnóstico precoz de la enfermedad celiaca.

Por eso es importante que tanto las personas que padecen celiaquía como sus familiares conozcan qué puede ocurrir en los dientes, la lengua y los tejidos blandos de la boca, entre otros, para poder o bien prevenir posibles patologías o bien detectarlas a tiempo. Además, el rol del odontólogo cobra especial relevancia al ser capaz de identificar, relacionar y derivar al especialista aquellos pacientes con las lesiones características pero que no han sido diagnosticados.

HIPOPLASIA DEL ESMALTE

La principal manifestación dental y la más conocida es la hipoplasia del esmalte. Para comprender de qué se trata es importante saber que el esmalte dental, del cual tantas veces hemos oído hablar en los anuncios de pasta dentífrica, es la capa más externa del diente, su primer elemento de barrera, que está formado por un conjunto de cristales de calcio que forman el esmalte dental y que constituyen la sustancia más dura y resistente del cuerpo humano.

Durante el desarrollo del esmalte, antes de que los dientes erupcionen mientras permanecen alojados en los maxilares, ciertos factores inmunitarios y trastornos nutricionales —entre otros— como la carencia de calcio, ácido fólico y vitamina B pueden dar lugar a un esmalte dental defectuoso, que, dependiendo de la gravedad del defecto, pueden provocar rugosidades o surcos en la superficie del esmalte y dotar al diente de un color entre amarillento y marrón. Estas lesiones se dan principalmente en los incisivos superiores, las paletas, y los primeros molares superiores, por lo que su detección, sobre todo en el primer caso, puede ser relativamente sencilla.

Afortunadamente, no todos los pacientes celiacos desarrollarán hipoplasia del esmalte ni esta patología es característica únicamente de la enfermedad celiaca, pero sí nos debe hacer poner —en caso que se reúna otra sintomatología— sobre la pista de la celiaquía tanto a los padres como al odontólogo.

Actualmente contamos con tratamientos en la clínica dental para paliar los efectos estéticos de la hipoplasia y disminuir el riesgo de caries o hipersensibilidad dental frente a un esmalte defectuoso —recordemos, primer elemento de barrera del diente—.

ERUPCIÓN DENTAL

Aunque a día de hoy seguimos sin conocer los mecanismos exactos por los que se desencadena la erupción dental tanto de los dientes de leche (temporales) como de los dientes definitivos (permanentes), diversos estudios arrojan una relación estadística entre el retraso de la erupción dental y la enfermedad celiaca.

AFTAS

Otra manifestación clínica característica de la enfermedad celiaca en la cavidad oral son las aftas. Se trata de úlceras de tamaño variado, generalmente muy dolorosas, que pueden aparecer en la mucosa del carrillo, paladar blando o la lengua. La causa principal es la deficiencia en nutrientes tales como el hierro sérico, ácido fólico, vitamina B5 y B12.

Además, cabe mencionar a la estomatitis aftosa recurrente, que, aunque se desconocen sus causas, se relaciona en algunos casos con un posible déficit de vitamina K. Si bien puede llegar a ser muy molesta para el paciente, se trata de una manifestación benigna que se puede aliviar con la correspondiente pauta farmacológica prescrita por su dentista.

XEROSTOMÍA

La sequedad de boca es uno de los problemas que pueden aparecer como manifestación de la enfermedad celiaca y puede llegar a tener un gran impacto en la calidad de vida del paciente. Esto se debe principalmente a un trastorno en la función de la glándula parótida y otras glándulas salivares que se encuentran en la cavidad oral, y se cree que pueda estar producido por los procesos inflamatorios característicos de la celiaquía.

Recordemos que la saliva representa uno de los principales medios de defensa tanto por su contenido (con presencia de inmunoglobulinas), lubricación (importante en la función mecánico-masticatoria de la cavidad oral) y regulación del pH, siendo este último un factor especialmente relevante en la prevención de caries.

Por último, existen otras manifestaciones con menor incidencia como son la glositis (inflamación de la lengua) o la queilitis (conocida popularmente como boquera, puesto que se trata de una inflamación que aparece en la comisura de los labios), entre otras.

El impacto de la enfermedad celíaca en la cavidad oral es un hecho que nos puede servir como diagnóstico precoz suponiendo un importante beneficio para el paciente. El hecho de conocer estas manifestaciones orales cobra especial relevancia para la calidad de vida, por lo que una vez más es fundamental acudir regularmente a las revisiones con el odontólogo o ante la detección de una lesión como las descritas anteriormente para ser evaluadas por un profesional. Teniendo en cuenta los efectos que puede tener en la salud y en la calidad de vida del paciente, es responsabilidad del dentista mantenerse actualizado y conocer las principales manifestaciones orales de la enfermedad celiaca.

Berta Uzquiza Araúzo

Odontóloga y Coordinadora Asistencial de Sanitas Dental

Fuente: Federación de Asociaciones de Celiacos

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